Samsung Galaxy S5
Diseño
Y lo que tienen ellos entre manos es un terminal conocido por la gran base de consumidores que bucean entre los smartphones de gama alta, a los que con su nuevo Galaxy S5 ha dado novedades con cuentagotas en el apartado del diseño y acabado. Curiosamente es donde ese consumidor suele apreciar de un vistazo las novedades de un terminal.
El Galaxy S5 ya podemos decir que ha quedado definitivamente muy descolgado de las aventuras y grandes logros a nivel de diseño industrial de Sony o HTC (en ecosistema Android) y de los Lumia y iPhone si nos referimos a Windows Phone y iOS respectivamente. Pocas novedades hay respecto al Galaxy S3 o S4 más allá del aumento progresivo de la pantalla y la vuelta a un formato menos redondeado y más recto en sus líneas y formas.
A nivel global el Galaxy S5 pierde en personalidad y sobre todo en acabado, pero mantiene buenas cifras en peso, grosor y resistencia.
La tapa trasera vuelve a ser extraíble para poder retirar la batería, y de nuevo un alarde de resistencia y ligereza que nos deja claro que Samsung va a lo práctico. Y si con ello tiene que olvidarse de materiales más nobles o cuerpos de una sola pieza, pues se hace. Es el sacrificio que ha tenido que hacer Nokia con sus Lumia (más peso y sin posibilidad de retirar la batería) a cambio de un mejor trabajo con el plástico. La carcasa trasera pierde de forma muy acertada el acabado brillante. El Galaxy S5 se hace más largo y ancho que generaciones anteriores.
El punto claramente positivo de esta generación en el diseño hay que dárselo a la resistencia al agua, aunque ello supone un sacrificio importante que por ejemplo el Xperia Z ya superó en su última generación: la tapa en el puerto de carga microUSB. Aunque transmite sensación de durabilidad, abrirlo y cerrarlo no es algo que el usuario quiera estar haciendo cada día, nunca a más de un metro de profundidad o durante más de media hora.
Sensores de huella y frecuencia cardíaca
Se esperaba novedad de Samsung relacionada con el sensor de huellas y aquí la tenemos. El Galaxy S5 incluye un lector de huellas que va integrado en el botón de inicio. Funciona, aunque no como desearíamos. Nos explicamos.
El uso del sensor en el Galaxy S5 no se realiza simplemente dejando la yema de nuestro dedo sobre el botón de inicio sino que hay que deslizar el mismo de arriba a abajo. En un terminal de estas dimensiones, usar ese sensor con una sola mano nos ha resultado bastante incómodo, pues si escaneamos la huella de la forma habitual (de frente) en el sistema, será casi imposible sin hacer malabarismos que podemos identificarnos de forma rápida y efectiva.
Si aceptamos esta peculiaridad, la fiabilidad del sensor es buena, y no presenta problemas. Es además rápida y sencilla de configurar.
El otro sensor que incluye el Galaxy S5 como novedad es el pulsómetro. Más allá de la curiosidad y el "podemos hacerlo así que lo hacemos" que ya se asocia a Samsung, el sensor de pulso tiene sentido en el entorno S Health que Samsung está construyendo, aunque resulta repetitivo si entendemos que la Gear Fit va fuertemente asociada al nuevo terminal de los coreanos.
Pantalla
Hay que admitirle a Samsung que, pese a las críticas (lo que viene a demostrar, de nuevo, que la fuerza de la marca Galaxy está por encima de su interior si hablamos del gran público), la apuesta por la tecnología SuperAMOLED de la compañía ha sido contundente. Y si con el Note 3 ya vimos que esa insistencia había dado por fin sus frutos, la pantalla del Galaxy S5 confirma que ya no tiene que temer a otras tecnologías.
El panel SuperAMOLED es maduro y sin experimentos escondidos en cada píxel (ya no usan distribución Pentile sino una nueva llamada Diamond), la experiencia es muy satisfactoria. Todo se ve con colores intensos pero sin excesos, y el brillo permite incluso una visión muy correcta en exteriores, algo que era un punto negativo de la tecnología en versiones anteriores respecto al LCD. Pero todavía tienen margen de mejora en ese uso concreto.
El brillo máximo según DisplayMate es de 456 nits en modo manual, pero podemos alcanzar con el modo automático si las circunstancias lo requieren hasta 698 bits.
Donde es imbatible la pantalla del Galaxy S5 es en el brillo mínimo, algo que a priori no puede parecer importante pero que cuando tienes la posibilidad de reducir casi a cero, es muy de agradecer.La resolución del panel SuperAMOLED del Galaxy S5 queda fijado en 1080p, lo que haciendo cuentas nos deja una densidad de píxeles de 432 ppp, en la línea de los demás terminales de gama alta del mercado importantes y suficiente para tener un nivel de detalle adecuado y una experiencia satisfactoria en 5 pulgadas
Rendimiento y autonomía
Como vamos a ir viendo en cada uno de los gama alta que vayamos analizando, con características casi idénticas y modificaciones sobre Android bastante ligeras, el rendimiento y comportamiento general de los modelos de referencia para este 2014 va a ser muy parejo.
Este Galaxy S5 se coloca a la cabeza de especificaciones con la combinación del conocido Snapdragon 801, en este caso a 2.5 Ghz (el One M8 trabaja a 2.3 Ghz), y 2 GB de memoria RAM. Este año tenemos para escoger entre 16 o 32 GB de memoria interna, en ambos casos ampliable con tarjetas microSD de hasta 128 GB.
Como os he adelantado antes, el Galaxy S5 ha conseguido ofrecernos una autonomía más satisfactoria de la que cabría esperar sobre el papel con una batería de 2.800 mAh que apenas varía respecto a la del año pasado. Pero el uso del SoC de Qualcomm, la mano de Samsung en la capa de software y la nueva versión de su pantalla AMOLED hacen que no haya problema alguno para llegar al final del día con batería suficiente incluso siendo un usuario bastante intensivo.
También nos ha gustado el tiempo de carga del Galaxy S5, que hemos notado bastante más rápido que con los últimos gama alta con batería similar en capacidad.El sonido vuelve a ser un elemento decepcionante en el Galaxy, máxime cuando sabemos lo que condiciona la calidad en un smartphone.
Cámara
Samsung ha dado el esperado salto a sus propios sensores fotográficos con el del Galaxy S5. Y ese cambio no le ha sentado nada mal. Si hay una cámara que ahora mismo podríamos decir que sigue la misma filosofía que Apple con la de sus iPhone, esa sería la de los últimos Galaxy S. En la prueba del anterior Galaxy S4 ya vimos un adelanto de este camino a seguir. Hablamos de un elemento que, ante todo y sin experimentos extraños, tiene que funcionar.
La cámara del Samsung Galaxy S5 funciona. Es rápida en el disparo, pero todavía más en el enfoque gracias a la tecnología de detección de fase que se suma a la habitual por contraste. Si le añadimos que su comportamiento es muy correcto en las escenas críticas cuando hay luz, es decir, con gran contraste, ya tenemos la cámara que mejor encaja en un terminal popular. Sí, una que funciona y con la que "no hay que pensar" para sacar provecho de ella. Ahora mismo parece más esencial y clave que un comportamiento excelente "solo" en escenas nocturnas.
De su aspecto puramente técnico tenemos que hablar de la grabación de vídeo UHD, modo de cámara lenta y una función que de accesoria va pasando poco a poco a imprescindible en algunas situaciones: el HDR. En el Galaxy S5 es posible previsualizar en tiempo real cómo va a quedar la imagen al aplicar HDR. Incluso se puede usar cuando grabamos vídeo. Y es bastante eficiente. Fijaos en esta escena donde el rango dinámico es terriblemente complicado para la cámara del smartphone. El trabajo que hace el Galaxy S5 con escenas de alto contraste es muy satisfactorio.
Ya perdemos detalles respecto a lo que nos ofrecen cámaras que recogen mejor la luz.
Estamos ante una cámara muy equilibrada y que casa a la perfección con la filosofía de gran público de este terminal franquicia.Los modos también están presenten, son escasos pero hay uno que no podía faltar. Exacto, hablamos del enfoque selectivo tan de moda
Software
Tras el saco de novedades - la inmensa mayoría pasaron al olvido a los pocos días - con las que Samsung nos amenizó la personalizacion TouchWiz del Galaxy S4, moverse por la nueva versión en el Galaxy S5 es cuanto menos muy extraño. Pero también muy positivo.
Metidos en la carrera por alejarse progresivamente respecto a Android, este año Samsung pone sentido común (y acuerdo de por medio claro) y apuesta por ser práctica y no despreciar las mejoras que Kitkat supone para un terminal Android actual.
A nivel de interfaz, la propuesta que hemos visto principalmente en el panel de ajustes, con iconos redondos, nos gusta pese a que la cantidad de opciones abruma si los vemos de forma individual. Lástima que esa línea de diseño no sea consistente en todo el terminal.
Las novedades, en parte heredadas de la gama Note, nos resultan prácticas. Nos ha gustado la caja de herramientas, que nos deja un acceso directo a diferentes aplicaciones siempre superpuesto en forma de punto que no molesta casi nada y podemos mover de un sitio a otro.
Otra opción es la multiventana, que divide la pantalla en dos zonas (regulables, no tiene por qué ser mitad y mitad), que funciona bien, tiene casi todas las aplicaciones importantes incluidas, pero que sentimos que necesita de más pantalla para ser algo realmente útil. En ambos casos hay opción de colocar su respectiva opción de activación/desactivación en las opciones de configuración rápida.







